Amor Incondicional y Ágape. Entrevista televisiva con Jean-Luc Ayoun. 14 de febrero de 2019. Parte 2.

Presentador: Entonces, ¿estaríamos al final de la espiritualidad?

Amor Incondicional y gape. Entrevista televisiva con Jean-Luc Ayoun. 14 de febrero de 2019. Parte 2.



Presentador: Entonces, estaramos al final de la espiritualidad?

Voy a repetir las frases de Nisargadatta, no soy seguidor de nadie ms que de la verdad, que nos dijo que la espiritualidad es una vasta estafa, que era necesaria en el viejo mundo, y que se suma a lo que hoy descubrimos en la neurociencia y a travs de este aparente cambio de paradigma, y que no nos permite estar sujetos a un sistema piramidal a nivel social, ni siquiera a una forma, ni a algo que tenga un principio y un fin. Todos somos Uno, como lo proclam el Advaita Vedanta, pero yo dira que incluso somos anteriores al Uno.

Obviamente, esto es muy aterrador para la sociedad, muy, muy aterrador para el viejo paradigma, porque es desconocido. Y mientras no se viva, no se puede entender, porque no es una comprensin mental, es una comprensin directa, ligada a la experiencia vivida. Y cuando experimentas eso, no puedes hacer trampa. Ya no podemos dejarnos engaar por ningn mundo. Entonces la evolucin se nos aparece como un seuelo. Somos perfectos desde toda la eternidad, antes de que el mundo existiera.

Y as, es normal que haya miedo. Debemos recordar que el ego, el personaje, slo existe porque se cree inmortal, que el personaje espera un futuro mejor, espera encontrar un equilibrio, encontrar un sentido.

As que evidentemente, lo que estoy diciendo aqu no concierne a todos los seres que estn experimentando esta transformacin, sino a todos los hermanos y hermanas humanos que estn a la vanguardia de esta vivencia. No todas las creaciones son ciertas. La creacin es un sueo que pasa, pero lo que realmente somos jams pasar.

Lo que estoy diciendo aqu no son conceptos, sino palabras que pongo en una vivencia, cuya simple traduccin, cualesquiera que sean las palabras, es que recordamos quines somos, antes de cualquier creacin. Como dijo Nisargadatta, y otros, la nica diferencia entre t y yo es que yo s que soy un dios, pero t no lo eres todava, y de hecho, nunca ha habido un dios.

La verdad ser traducida, ms all de los aspectos neurocientficos, por lo que yo llamo alegra sin objeto, alegra sin sujeto, lo que yo he llamado alegra desnuda, que es el testimonio de gape. No necesito usar un vestido anaranjado, ni necesito reclamar ningn control o ascendencia sobre nadie. Como dijo Haidakhan Babaji, por ejemplo, si miramos a la India, "el salvador est en ti, lo revela y lo ama..

Y cuando vives este Amor, que es desconocido en la humanidad, que ni siquiera est relacionado con lo supramental del que te habl al principio, sino que est relacionado con este indecible Amor, que es anterior a cualquier mundo.... Siempre hemos sido perfectos. Y de hecho, como dijo Nisargadatta, est el actor en el escenario del teatro, el personaje, durante muchos aos, durante treinta aos, muchos seres humanos han descubierto que no son slo el actor, sino tambin el espectador. Eso es sobre lo supramental, es decir, el que ve.

Pero lo que est ocurriendo ahora mismo es que va mucho ms all, que no somos ni el actor, ni el espectador, y que cuando salimos del teatro, que es toda la creacin, nos damos cuenta de que nunca ha habido un teatro, que era un sueo.

La creacin es un sueo y una vez ms, insisto, no es un concepto, es una vivencia. Y esta vivencia no se traduce en un escape de la realidad ni en ningn escape de este mundo. Es una superacin de este mundo donde slo cuenta el momento presente, porque no hay pasado ni futuro y la traduccin, como dije, es esa alegra desnuda e indecible Amor, que no se expresa a travs de un traje, un ritual o una prctica, sino a travs de lo que yo estara tentado a llamar nuestra humanidad ms simple.

As que muchos de nosotros lo vivimos, Elisa podr hablar de ello con sus estudiantes que, entre comillas, no son estudiantes, las personas que participan, como el encuentro que tuvimos aqu, donde finalmente compartimos una vivencia comn, sea cual sea nuestra edad, sean cuales sean nuestras creencias pasadas y dnde est lo ms importante, no porque lo estemos buscando, sino porque lo es. Esto es lo que llamamos el don de s mismo, o lo que podramos llamar la acogida incondicional de todo lo que ocurre en el escenario del teatro, pero tambin para los espectadores.

Los seres humanos que estn a la vanguardia de esta transubstanciacin, de esta transformacin radical, todos decimos lo mismo, sea cual sea nuestra vida, sea cual sea nuestra edad, sean cuales sean los dolores de nuestra vida, que no somos ninguna de estas cosas. Ya no podemos creer en nada ms que en el momento presente y en este Amor que somos, que he llamado gape.

Lo que estoy diciendo aqu no habra sido posible hace unos aos, porque cuando slo hay uno que lo dice y lo vive, nos remite a la alegora de la cueva de Platn, que es exactamente eso, dicho de otra manera, es lo mismo. El que atrae la atencin de aquellos que miran sus sombras que la luz detrs de ellos proyecta, se identifica con sus sombras. Y entonces un da, un da, se da la vuelta y ve la luz. Este en general, est crucificado. Y luego hasta el momento en que el que ha visto la luz sale de la cueva y ve que l mismo es esa luz.

Siendo esta luz y este Amor, lo que realmente vivimos, no tenemos pretensiones, ni reivindicaciones en este mundo, sino que somos parte de l en nuestra humanidad, ya no tenemos ninguna enseanza ni cosas que vender ni ofrecer, excepto ser completamente nosotros mismos. Y la manifestacin ms clara y evidente de que este estado no est en las visiones, ni en los llamados poderes espirituales, lo que se llama siddhis, que estn presentes, por supuesto, sino que Buda dijo: "Cuando te encuentres con los poderes, slvate a ti mismo rpidamente".

Todos estos hermanos y hermanas de los que formo parte, no somos una comunidad ni una religin, vivimos la Verdad. Y vivir la Verdad acaba con el mundo. Nisargadatta dijo: "La espiritualidad es una estafa y la conciencia es una enfermedad. Me uno a ella por completo, todos nos unimos por completo, la vivimos, porque vivimos cada vez ms intensamente y con ms regularidad, por supuesto, independientemente de los peligros de la enfermedad, la riqueza o la pobreza, y lo que ocurre en nosotros ms all de las explicaciones se refleja sobre todo en la risa. Una vez ms, una risa sin objeto, donde incluso las nociones de energa, incluso las nociones de lo supramental, que sin embargo son reales, ya no significan nada para nosotros.

Somos realmente, como dijo Krishnamurti, la libertad misma. La libertad no puede ser encerrada, de lo contrario ya no es libre, en ningn sistema, ya sea un sistema social, un mundo, o en ninguna religin o comunidad.

Y cmo nos reconocemos a nosotros mismos? Porque todos estamos en la risa, en la sonrisa sin objeto, sin sujeto. Entonces no tenemos nada que vender. Como he dicho, esto no concierne a todos los hermanos y hermanas que estn viviendo esta mutacin, pero sabemos, por vivirla, que este proceso es inevitable, inexorable. Jams podremos retroceder en el tiempo dentro de las estructuras arcaicas.

As que, evidentemente, al principio, se presenta como un cambio de paradigma, esta famosa perturbacin, que es necesaria, y la perturbacin conduce a extremos, entre los que tienen miedo de lo desconocido y los que viven lo desconocido. No podemos convencer a nadie, no hay enseanza, no hay religin, no hay grupo, slo hay Vida.

Es decir, vivimos, pero no es una frmula, ni una imagen, ya no somos nuestra vida, somos la Vida. Y cada uno de nosotros puede decir sin ruborizarse y sin fingir que somos el camino, la verdad y la vida. Pero no tenemos superioridad, ni meta, excepto estar plenamente presentes en el instante presente.

La Alquimia se realiza aqu y pone fin efectivamente a la religin, la espiritualidad y la conciencia. Esto es lo que Nisargadatta llam el Parabrahman o lo Absoluto, pero que todava est asociado con las enseanzas del Vedanta Advaita, por ejemplo, y que elegimos llamar gape porque no haba marco de referencia, para marcar adecuadamente esta interrupcin.

Pero somos todos los que vivimos esto por millones, cualquiera que sea nuestro personaje, cualquiera que sea nuestro rol social, nos hemos reconocido como seres de Amor puro, que es de toda perfeccin y de toda la eternidad. Slo existe la conciencia que cree que va a un nuevo mundo, pero en realidad, ser muy violento, no hay un nuevo mundo, slo existe la Verdad. Somos Amor, slo eso.

De hecho, cuando acepto no ser nada, lo que podramos llamar el don de s mismo o sacrificio, no es un mecanismo mstico, es un mecanismo que concierne a toda la creacin. Y para nosotros, es indeleble, no puede ser borrado, porque lo vivimos y estamos despojados de toda creencia, de toda proyeccin. Hemos descubierto, a travs de nuestra experiencia, que somos real y concretamente uno en el otro, y que toda la creacin est en nosotros, pero que sta creacin es slo un sueo y que somos anteriores a la creacin.

Esto nos pone naturalmente en este estado de alegra, en esta risa y en esta sonrisa. Pero estamos plenamente presentes. Algunos de nosotros podemos manifestar poderes. Puedo salir de mi cuerpo a voluntad, pero no me quedo en lo que se llama el astral, he cruzado el sol, he entrado en innumerables.... lo que se llama mundos o dimensiones, pero no es absolutamente necesario. De la misma manera que alguien que experimenta una muerte inminente, cuando abandona su cuerpo, sabe que la muerte no es nada, porque existe fuera del cuerpo. Y simplemente s que existo fuera de este cuerpo, y fuera de cualquier creacin.

Y all tambin somos millones, y la mejor prueba no est en la neurociencia, porque existe, sino en lo que somos, sea cual sea nuestra edad, sea cual sea nuestra posicin social, sea cual sea nuestro estado de salud, siempre est presente y pone un final irreparable al sueo de la creacin.

Por supuesto, la conciencia, el ego, nunca jams la aceptar, porque no es una aceptacin, es por el contrario una aceptacin total, donde no hay nada que rechazar, donde no hay nada que dividir o separar. La dualidad bien-mal no significa nada, no hay ni bien, ni mal, aunque soy consciente de que el bien y el mal estn presentes hoy en esta Tierra. Pero lo que estamos viviendo nos muestra cada da que cualquiera que sea este juego de dualidad es, de hecho, slo un juego, y que todo juego termina un da.

No es un proceso individual, no se trata slo del ser humano, no se trata slo de lo que est vivo en esta Tierra, sino incluso en nuestro sol, porque por supuesto los cientficos nunca lo dirn, pero el proceso, horrible para la persona, de la muerte, de este proceso de extincin global, no existe.

Aquel que ha transformado involuntariamente los campos morfogenticos, y que ve que el circuito de la recompensa se hace ms fuerte que el circuito del castigo, es obviamente lcido de la lucha del bien y del mal en este mundo. Escuchar esto slo pasa, y porque en verdad, como dijo Ma Ananda Moyi por ejemplo, somos esta dicha eterna. As que hoy estamos vestidos como los dems, no necesitas ropa, no necesitas rituales, no necesitas maestros, no necesitamos gurs, no necesitas una modelo.

Estamos simplemente en el instante presente y eso es suficiente, pone fin a toda pregunta, pone fin a toda bsqueda espiritual, porque estamos viviendo la Verdad, y la misma Verdad. Esta Verdad atraviesa todas las formas, y atraviesa todos los velos. En cierto modo somos testigos de lo indecible, pero ya no arriesgamos nada, a diferencia de Cristo que fue crucificado, porque somos incontables, y sabemos, al vivirlo, que toda la vida est en juego.

No necesitamos esperanza, no necesitamos conciencia, aunque por supuesto es la conciencia la que se expresa. Somos simplemente alegra, somos esta risa, y es algo muy concreto. No necesitamos depender de ninguna conciencia o sistema. Todava no estamos fuera de este mundo, estamos plenamente en este mundo, pero sabemos que no somos de este mundo, ni de ningn otro. Esto es incomprensible para la razn, es incomprensible para la conciencia, incluso para la supraconciencia. Lo que est sucediendo ahora ya ha puesto fin a nuestra conciencia y tambin ha puesto fin a esta inexorable dualidad.

Y cuando experimentamos este estado de totalidad donde nada falta, lo que se traduce en esta alegra y risa, nada puede faltar. Porque por un lado sabemos que el fin del cuerpo o del mundo no es el fin, sino el principio de la Verdad.... Por otra parte, incluso si miramos los escritos muy antiguos, si miramos a Sumeria, los sumerios, todo este bestiario de todos los dioses, todas estas historias, de hecho, son slo juegos, porque la Verdad est en otro lugar, y que slo existe en el corazn del corazn, lo que llamamos esta presencia ltima, que fue ilustrada en el siglo XX.

He tomado algunos ejemplos, hay muchos otros, por supuesto, he tomado las referencias en la India, pero hay algunas en todas partes, ahora es posible para todos. No slo posible, sino inevitable. Y para eso, es muy sencillo, no necesitamos prcticas, no necesitamos ritos, no necesitamos creencias, necesitamos ser quienes somos. Somos real y efectivamente, como han escrito algunos hermanos y hermanas que ya han vivido esto, somos realmente uno en el otro.

Simplemente terminar con estas palabras, no est en la naturaleza de la comprensin intelectual. Esta vivencia es accesible para todos, sin condiciones. Simplemente hay que dejar de buscar. Simplemente no hay necesidad de proyectarse. Esto est en lnea con las enseanzas ms recientes, quizs ms occidentales, por ejemplo de Eckhart Tolle, quien es bien conocido en Occidente, el poder del momento presente.

Estamos realmente asentados con ms o menos intensidad en esta beatitud. Es algo que vivimos, se refleja en todas nuestras acciones. No necesitamos visiones, no necesitamos poderes, aunque estn ah, llamados espirituales, y no necesitamos un mundo nuevo.

Pero es progresivo, era necesario aclimatar las conciencias, de ah la presencia de estos muchos maestros que estuvieron encarnados hasta los aos ochenta en todas partes de la Tierra, que nos prepararon de alguna manera para la liberacin de todas las creencias, todas las personas, todas las formas. Pero el ego jams aceptar eso.

Pero una vez ms, no hay necesidad de ascetismo o prcticas. Y aqu tambin uso otra palabra, todo lo que tenemos que hacer es dar la acogida, no rechazar nada. Porque la alegra ha quedado atrs, hoy para todos. El curso de nuestras vidas, los unos a los otros, al grupo que est all, innumerables hermanos y hermanas ni siquiera saben por lo que estn pasando. Ellos no necesitan saber, no lo explican, pero viven este Amor.

La manera ms fcil no es hacer preguntas sobre qu es bien y qu es mal que vemos ante nuestros ojos, sino simplemente aceptar. Si aceptas, atraviesas la lnea. Tienes que aceptarlo todo. No estoy hablando de aceptar el sufrimiento. Si tiene dolor, debe tratarlo. Pero estoy hablando del punto de vista, el posicionamiento. Porque cuando acoges, no puedes proyectar, y te instalas en el instante presente que pone fin a lo que se llama el mito de la inmortalidad, o la idea de ser una persona o una conciencia.

No estamos huyendo de la realidad, sino todo lo contrario, estamos plenamente en nuestro lugar en la experiencia de esta vida. Podemos hacernos muchas preguntas, por supuesto, sobre el tiempo, sobre cmo sern nuestras vacaciones, pero la certeza interior viene directamente de nuestra vivencia.

Concluir con estas palabras: no hay condiciones previas ms que la acogida. Ya no se necesitan modelos, maestros, porque estamos redescubriendo la autonoma y la libertad, en el sentido que dijo Krishnamurti. Es el don de la Vida a la Vida, y eso es suficiente para dejar de hacer ms preguntas, para disfrutar plenamente de la Vida en todos sus aspectos.

Damos la acogida a todos porque, como dijo Cristo, porque debemos tomar los llamados modelos histricos: "Nadie puede entrar en el reino de los cielos si no vuelve a ser nio". El nio est vivo, no sabe que es una persona, no tiene un sentimiento de individualidad. Este sentimiento de ser una persona aparece alrededor de los tres o cuatro aos, pero un nio y un beb, un nio pequeo, no se hacen este tipo de preguntas. De hecho, son como nios.

No estamos de ninguna manera en una fuga o en una bsqueda de algo. Hemos detenido el motor del sufrimiento, ya no necesitamos buscar nada, ni aqu, ni en otro lugar, slo podemos vivir y es un milagro. Y este milagro es transmisible porque no estamos separados de nada. La separacin es un mito. Nosotros slo somos Amor. Todo lo dems pasar, nuestro cuerpo, los mundos, las dimensiones, pero no es as, ni en el tiempo ni en el espacio.

El tiempo y el espacio son una ilusin relacionada con la curvatura del espacio-tiempo, lo que se llama electromagnetismo, gravitacin. Todos estos datos cientficos son ahora perfectamente conocidos y lo confirman. Pero no necesitamos confirmacin. Nuestra vivencia es una confirmacin. Y sabemos muy bien que esta promesa est siendo vivida en este mismo momento y concierne a toda la creacin, no slo a esta Tierra.

No tenemos forma de convencerlos de esto, ni con la palabra, ni con las explicaciones, aunque existan, sino simplemente con lo que estamos experimentando. Somos los testigos de la vida. No somos ni maestros, ni gurs. No tenemos otra meta que la de ser quienes somos, ya seamos pobres, ricos, viejos o jvenes, no cambia nada. Es esta mutacin, ontognica, ontolgica, la que est ocurriendo ahora mismo, la que incluso est terminando, dira yo.

Por eso lo que se llama el Apocalipsis, que es tan aterrador, que realmente vivimos, es en realidad una apoteosis.

Gracias.



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A travs de Jean Luc Ayoun

Les Transformations

Transcripcin del francs: Equipo gape

Traduccin al espaol: LMF

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